Las landraces o variedades locales son tipos de plantas de cannabis que, naturalmente, están adaptadas a un área, durante un largo período de tiempo, sin influencia externa. Las variedades locales son la forma más natural de cannabis existentes en el planeta, ya que se han ido adaptando y evolucionando constantemente, mejorando su armonía con el medio ambiente. Son la base de la reproducción, y las genéticas puras más antiguas que existentes en el planeta. Las variedades locales han ido obedeciendo una regla básica de la naturaleza dentro de su propio entorno: la supervivencia del más apto.

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Las Landraces podrían esconder perfiles de cannabis que un día puedan usarse para crear nuevos medicamentos, y estos medicamentos podrían mejorar o incluso salvar vidas. Las landraces son también necesarias para reproducirse y crear nuevas cepas de cannabis, con nuevos sabores y nuevos efectos, que serían disfrutados por la humanidad ya sea para uso medicinal, para uso recreativo o religiosos.

Hoy en día la mayoría de las variedades landraces son consideradas en peligro de extinción debido a los programas de erradicación o de los programas gubernamentales de sustitución de cultivos, pero ciertamente no a causa de genéticas externas, porque las variedades locales son siempre dominantes en su propio entorno y siempre dominan cualquier “intrusión”.

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Todas las landraces son valiosas, simplemente porque son plantas en peligro de perderse para siempre. Los nombres legendarios de la época hippy siguen siendo populares a día de hoy; 1970 Manga Rosa, Malawi Gold, Swazi, Limón Verde, Punto Rojo y Colombian Gold, son plantas muy especiales, genéticas con historia, una historia que perdura en la cultura pop, canciones, películas, y por medio de palabras, una historia que pasa de una generación de fumetas a otra.

 

Fuente: CannabisNowMagazine