Aunque a menudo se describe como una sustancia dañina, peligrosa e ilegal, lo cierto es que el cannabis es una planta que llevamos usando los seres humanos desde hace siglos, por sus diferentes propiedades, satisfaciendo así una gran variedad de necesidades. Como fuente para la obtención de fibras textiles, como alimento o por supuesto en la medicina tradicional. Ya sea para hacer un uso lúdico y recreativo, hasta su uso en el alivio de procesos vinculados a cierto tipo de malestares. 

Con su prohibición en 1968, se produce un fenómeno que ya conocemos si observamos la evidencia histórica en cuanto a prohibición en la producción, distribución o consumo de determinadas sustancias que la sociedad demanda, como por ejemplo la ley seca en los EE.UU. 

Esto genera que mientras continúe la demanda de esa sustancia, cuyo consumo, distribución o producción están prohibidas. Se produce un mercado alternativo (mercado negro) con el correspondiente incremento del precio de esa sustancia en cuestión, ¿Por qué? porque hay que añadir al coste, la producción y distribución al margen de la ley con los riesgos que esto conlleva. 

En segundo lugar, se produce un fenómeno de criminalización de los procesos de distribución y producción, que pasan a manos de individuos expertos en vulnerar la ley, es decir, criminales y mafias. Haciendo así que el consumidor esté en contacto con esta criminalidad. 

En tercer lugar, esta situación produce uno de los efectos más graves que genera la prohibición. Impide el aprendizaje del uso de la sustancia en cuestión. Por ejemplo en lugares donde culturalmente, está aceptado beber vino (cultura mediterránea), la sociedad tiene la información y sabemos cómo beber vino, en qué dosis, formas, acontecimientos, etc.   

Y todo esto lleva inevitablemente a la criminalización del consumidor, que puede sufrir problemas serios de adicción, pasando de ser un enfermo (dependiente crónico de una sustancia) a ser un criminal.  

No es la droga la que destruye la sociedad, sino su prohibición. 

Fumar / Combustión 

De ahí que muchos consumidores de cannabis sigan asociando esta sustancia con formas de consumo poco eficientes y no tan seguras a largo plazo. Como “fumar” esta forma aunque permite un efecto más rápido, al mismo tiempo durante el proceso se liberan una serie de compuestos tóxicos poco saludables derivados de la combustión. Además el efecto aunque llega rápidamente, es poco duradero. 

También pueden usarse pipas, bongs o chillums, eliminando así las posibles sustancias del papel para elaborar los canutos. Sin embargo este es el método de consumo menos eficiente. Perdemos muchas sustancias beneficiosas durante la combustión  y generamos otras muchas que a largo plazo son dañinas para nuestra salud. Por eso la combustión no es una forma recomendada a la hora de consumir eficientemente CBD / THC. Especialmente si eres usuario medicinal de esta sustancia.

Comestibles / Bebidas 

Tal vez sea la segunda forma más popular en cuanto a consumo de cannabis se refiere. Las famosas galletas, brownies, caramelos, chocolates, mermeladas, aceites, etc. 

Con los comestibles obtendremos un efecto muy superior al que logramos fumando, pero tardaremos más tiempo en notarlo, pudiendo pasar de 30-40 minutos. Al tener que pasar por el sistema digestivo. Eso sí, el efecto también será más duradero. 

Como dato adicional, recordar que para una mejor experiencia es fundamental descarboxilar convenientemente la variedad que vayamos a usar

Esta puede ser una de las formas más eficiente de consumir y aprovechar correctamente el CBD / THC con los menores riesgos posibles a largo plazo. Sin embargo tiene el problema de controlar debidamente la dosificación, para no excedernos y el tiempo que demora en hacer el efecto deseado. Por lo que será necesario planear adecuadamente cuando vamos a consumir el comestible o bebida. En un momento que ya hayamos finalizado nuestra actividad, por ejemplo por la noche o al finalizar nuestro trabajo. 

Tinturas y usos tópicos

Con este método hacemos uso de una solución de alcohol muy concentrada, pudiendo estar un poco rebajada con agua, para aplicar en las mucosas, por ejemplo unas gotitas debajo de la lengua.

Las tinturas al ser muy potentes y aplicarse directamente en una mucosa los efectos son más rápido que con los comestibles. 

También pueden usarse aceites de coco, oliva, romero, mantequilla, etc. Como una forma de crema o bálsamos aplicado directamente sobre la piel, en combinación con otras plantas como el aloe vera, una planta suculenta muy beneficiosa por sus múltiples propiedades regeneradoras. 

Vaporización

Uno de los métodos más eficientes en cuanto a consumo de cannabis, nos permite un efecto rápido, duradero. Y sin los efectos negativos de la combustión, además de permitirnos exprimir totalmente nuestra variedad favorita, para posteriormente usar los restos para la elaboración de comestibles o tinturas cannábicas. 

Podremos optar por vaporizadores de escritorio, estos tienen un tamaño considerable, suelen requerir una toma de corriente y permiten al usuario elegir entre la temperatura que más se adapte a sus necesidades en ese momento exacto. También tenemos los vaporizadores portátiles, estos son mucho más pequeños disponen de una batería, por lo que nos permiten transportarlos allí donde vayamos sin demasiados problemas. Por ejemplo el DkHaze 2.0 EVO, que ya analizamos recientemente. Este cuenta con un accesorio especial que nos permite usar nuestro bong para así lograr un filtrado adicional y un enfriamiento extra del vapor. 

Aparte el DkHaze 2.0 EVO también dispone de un accesorio para el consumo de extracciones y concentrados.

Los vaporizadores pueden tener un coste de entre 70 a 600 euros dependiendo de las funciones y características del mismo. 

En esta misma categoría podríamos incluir el “dabbing”, una técnica que consiste en calentar un clavo (montado en un bong o bubbler), este puede ser de borosilicato, cuarzo, titanio o cerámica a una temperatura de entre 200-220ºC (superior puede llegar a ser contraproducente), para posteriormente poner nuestra extracción de CBD / THC e inhalar. Es una forma de consumo muy limpia, con un efecto bastante potente y duradero.  El único inconveniente es que precisamos de un gran equipo para poder realizarlo correctamente (antorcha de butano o clavo electrónico). 

Como vemos existen múltiples alternativas de consumo a la hora de evitar riesgos y sacar el máximo provecho posible a las propiedades que nos ofrece nuestra variedad favorita. La mejor forma de consumo al final dependerá del usuario final, sus hábitos, rutina y necesidades. Cada cual deberá comprobar que sistema de consumo se adapta mejor a su día a día.